Intente hundir mi costado más humano... mis vilezas, en las profundidades de otro repugnante ser, q no resulto ser tan diferente a mi.
Su reflejo y escamas conminaron mi osadía.
Y en medio de mis incongruencias, la pestilente realidad se aprovecha y dispone los utensilios para el gran banquete de la carne: el bocado más apetitoso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario